viernes, 20 de abril de 2018

"La mala hierba".

A ustedes que son tan cultos les quiero recomendar un autor que poco mencionan, a diferencia de Gabo al que sí mencionan y admiran mucho pese a sus tertulias con Fidel; Y del que no lanzan pese a ello ninguna arenga. 
Bien le decía yo a un amigo recientemente que, si él teniendo la capacidad de influenciar a la gente menos informada con lo que estudiaba y decía, tenía la responsabilidad de tener cuidado con lo que profería, dado lo voluble que era la opinión pública y tan mancillada por las innumerables puyas, tan característico esto de la cultura colombiana.
El personaje al que me refiero es Juan Gossain. Escritor y periodista. Desde muy joven leí su “Mala hierba”, que como Colombiano recomiendo; asimismo recomiendo la forma en que practica el periodismo, que no debería ser solo en el periodismo sino en el lenguaje en general de esta sociedad.



viernes, 6 de abril de 2018

La burbuja.

A Petro lo van a asesinar. Lo va a asesinar en un país educado por Facebook y por frases de cajón de políticos desesperados; Lo van a asesinar en una burbuja forjada por ancianos que cortaron las alas de jóvenes generaciones. Este país no merece un presidente como Petro, en cambio merece seguir siendo una tragedia malísima entre gente barrigona con sombreros blancos y bigotes embadurnados de aguardiente; así que en mi pesimismo votaré, pues, por Petro. Y si lo asesinan, quizá resulte un eco que vislumbre los siglos en que nos asesinaron a nosotros sin importancia… Y tentarán al pueblo en su último aliento.

Lukas Guti 06/04/2018

miércoles, 7 de marzo de 2018

"Espejos"


¿Alguna vez le pidieron a alguien que encendiera una vela en su lugar  por  falta de fe? Yo sí. Un par de veces mi madre me pidió encender velones en la iglesia a nombre de santos o ángeles, y ella con su inamovible fe le permitió a mi incredulidad  un estado de tranquilidad al que recurrí ciegamente. Sin embargo, fui incapaz de encenderlas por mi cuenta. Cuando entraba a Iglesias lo hacía con admiración y respeto, pero también con un poco de desaprobación respecto a todo lo que girara en torno a esta enorme institución. Por aquella época, enamorado y confiando plenamente en la persona a la que amaba, le pedí  que encendiera ese velón por mí mientras yo observaba de cerca percibiendo el misticismo que estos templos manaban con los murmullos de los  feligreses  y el olor a parafina. Ella conocía bien a los Santos a los cuáles rezarle dada su educación bachiller en un colegio de monjas; Yo ignoraba a quién realizarle peticiones, por lo que también eso se lo confié a ella.   Repentinamente me sentí entre dos pilares fortísimos: El de mi madre y el de mi amada. "Encendimos velas sobre altares mudos, y les creí". Tuve que sufrir el quedarme solo un tiempo después para aprender de mis apegos... sobre todo el de ella  y de tales pilares que me edifiqué tan confiado; Y me topé este engendro, un hombre encorvado y sin rostro alguno. De vez en cuando encuentro este hombre en el espejo.