miércoles, 7 de marzo de 2018

"Espejos"


¿Alguna vez le pidieron a alguien que encendiera una vela en su lugar  por  falta de fe? Yo sí. Un par de veces mi madre me pidió encender velones en la iglesia a nombre de santos o ángeles, y ella con su inamovible fe le permitió a mi incredulidad  un estado de tranquilidad al que recurrí ciegamente. Sin embargo, fui incapaz de encenderlas por mi cuenta. Cuando entraba a Iglesias lo hacía con admiración y respeto, pero también con un poco de desaprobación respecto a todo lo que girara en torno a esta enorme institución. Por aquella época, enamorado y confiando plenamente en la persona a la que amaba, le pedí  que encendiera ese velón por mí mientras yo observaba de cerca percibiendo el misticismo que estos templos manaban con los murmullos de los  feligreses  y el olor a parafina. Ella conocía bien a los Santos a los cuáles rezarle dada su educación bachiller en un colegio de monjas; Yo ignoraba a quién realizarle peticiones, por lo que también eso se lo confié a ella.   Repentinamente me sentí entre dos pilares fortísimos: El de mi madre y el de mi amada. "Encendimos velas sobre altares mudos, y les creí". Tuve que sufrir el quedarme solo un tiempo después para aprender de mis apegos... sobre todo el de ella  y de tales pilares que me edifiqué tan confiado; Y me topé este engendro, un hombre encorvado y sin rostro alguno. De vez en cuando encuentro este hombre en el espejo.